Superación

El tiempo es hoy.
Aguas del Mediterráneo en La Manga.

Veía sus sueños morir como el hilo desvanecerse, igual que el beso en el aire. Su labor, esos dibujos hechos de algodón, que sabían a miel, mudaba en una carrera camaleónica contra ella misma, aunque no lo sabía. ¿Nadie te va a preguntar cuánto tiempo tardaste?, escuchaba.

Egos muy poderosos la rodeaban: la envidia, la voluntad, la experiencia, la humildad, la picaresca, el orgullo, la mentira, el egoísmo … Procedentes de los ancestros cosían una escena dantesca que desbarataba su ilusión como el sueño imposible del ingenioso hidalgo. Arrinconado en las profundidades de la cesta, el ovillo de lana, engalanado con la pureza del blanco, le susurraba: ¿Nadie te pregunta cuánto tardarás?

Se engañó con el púrpura, coqueteó con el oro e hizo sus pinitos con la antracita, más no rechazaba la oveja merina virgen, ni el azul cobalto, que como el mar mecía maderos en sus aguas. Nuevos fracasos la regresaban a la aguja sobre la que echaba puntos, igual que el pescador prepara los anzuelos cada jornada. Entonces, oyó esa voz: ¿Nadie te preguntará cuánto tiempo tardaste?

Fue al observar su imagen en el espejo cuando recordó que las mejores escenas nacen del interior. Intangibles e inmateriales son únicas y, sólo aceptándolas, podría tejer ese océano único. La versión más sincera de su espíritu …

Emociones

Detalles marinos hechos en forja

Escenas, imágenes del pasado que permanecen ancladas a mi retina. No por su estética ni sus protagonistas, sino por las emociones que provocan. En su mayoría son metáforas duras y, sí, ¿por qué no lo decirlo?, malditas.

Cuando las pienso por dentro me remueven y escapan las lágrimas; me acongojan en cuestión de segundos, el dolor se hace agudo. Siento que me falta el aire, necesito respirar, y cada vez más lento, para alentar mi espíritu tocado en lo más profundo por esa vivencia. Igual que entonces me torpedean adentro, como logra Munch con ‘El Grito’.

Siguen vivas, arrinconadas o sepultadas entre recuerdos selectos de mi memoria, historias que no formatean ni con la más célebre ‘tajá’. Ahí están, vivas, inalterables, fantasmagóricas … Nadie puede vivirlas a mi modo ni con una intensidad similar.

Se puede imaginar o recrear un sentimiento, más jamás sabrá igual cuando no es conocido, es decir, que no precisamos de dramaturgia para entrar en situación ni captar su esencia, como el actor que se viste, pinta su cara, camina virado o se atusa el pelo. Nunca pueden ser iguales y ahí es donde radica la magia y la fuerza de esas instantáneas, recuerdos aún vivos en mi ‘yo’ más interior.

Se trata de pequeñas lascas, retazos de vida. Para bien o para mal forman parte la cara íntima de tu personalidad. No las compartes con nadie no por macabras, sino porque consideras que son material vedado para el respetable. Forman parte de una historia de vida, toda una trayectoria modelada por acciones externas y, también internas, que han dejado una marca en tu alma. A veces su huella puede ser un bello descubrimiento, aunque no suele ser el caso.

Una vez escuché en una película una frase que me viene ahora a bocajarro. “Recordarás más aquello que quieras olvidar”. Es verdad y duele admitirlo. Sentir esas heridas aún latentes pese a los años es doloroso, pero hay que procesarlas con la elegancia de la experiencia. Saber sortear sus demonios y salir airoso en el trance. Es la vida …, y ¿qué sería la nuestra sin esas emociones?

Machado me apunta “… y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar …”. Ojalá fuera así de fácil, pero es un poco más complejo, es mi vida y, también la tuya. Existencias únicas e incomparables, cada una con su propia esencia y sus batallas, aquellas que empezaste a lidiar en tu niñez cuando aún no sabías lo que era amar ni habías sentido en tus carnes la maldad.

Esas voces

El jardín de Cactus. Lanzarote

Esas voces no son extrañas. Emanan de tu espíritu. No piden permiso para derramar su alegato. Grabadas en tu genética, te diferencian del resto por tu forma de andar, tu manera de comer y, puede que hasta te influyan en cómo interpretas la lectura de un libro.

Esa voz de tu subconsciente se manifiesta en momentos críticos, en los que la duda te asalta, el remordimiento te atormenta o aquel pensamiento desestabiliza tu psique, y muestra tu auténtica obsesión. Es un proceso complejo, a la par que inquietante. ¿Cómo la razón reviste las reacciones de unas células de una energía intangible que alcanza tu mente y te habla; te cuestiona, te reta; te atiende y te agobia … ? En definitiva, un cúmulo de reacciones y sensaciones con las que convives de por vida. Hay temporadas en las que las voces están más activas, mientras que en otras llegas a pensar que se marcharon para siempre hasta que vuelves a escucharlas.

Casi siempre se trata de voces conocidas. Usan tu mismo tono o el de alguien muy querido, que pervive en tu mente aunque ya haya hecho el gran viaje. No siempre se oyen del mismo modo. Ellas también transmiten sus propias emociones y tu percibes tranquilidad, tristeza, paz, alegría, amor, verdad, satisfacción, emoción …

Esas voces te animan, te hunden, te impulsan o te lastran. Te acompañan y te lastiman, te consuelan o te agreden. Son el ‘ying y el yang’ de tu esencia; el bien y el mal; los dos lados de la fuerza; o como quieras llamarlos. Las disfrazas o te acomodas en ellas, convives o malvives con ellas, más nunca puedes ignorarlas porque no puedes acallarlas mientras vivas.

Esas voces …

Esperanza …

Barca de pesca en aguas del Mar Menor.

Es esa rueda que gira en tu interior

sin que puedas dominar su movimiento

a veces se estrella, otras acelera

más siempre sale a flote como el corcho en el agua.

Es ese momento en que el viento acaricia tu rostro

el gallo canta al alba y los grillos estrujan sus alas en la oscuridad,

esos sonidos estimulan mis sentidos

y se acurrucan en mi consciencia.

Los frágiles dedos de las manecillas de aquel bebé se agitan

y sus muslos se mueven como invitándote a jugar

esa inocencia del gorrión que, a poco, se acerca a tu mesa

en busca de esa miga de pan con que jugueteo entre mis dedos.

Es ese aliento que deja una marca en el cristal

esa coma que buscan tus pulmones al hablar.

no siempre está en plena efervescencia

ni preparada para enfrentarse a la tempestad

más siempre sale a flote como el ave fénix

o el salvavidas en alta mar.

Es la esperanza …

Pasión

Dársena de yates en Cartagena, el último otoño

Al igual que el escultor da forma a los pliegues de la anatomía humana con su cincel y sus manos; el pintor funde el pincel en la paleta hasta dar con ese trazo que recrea en su mente; el escritor escenifica con su verbo su sentir más profundo disfrazado entre misceláneas de personajes o voces aisladas que claman desde la estantería de cualquier biblioteca.

‘Muchacha asomada a la ventana’ de Dalí nos invita a reflexionar a través de la contorsión de su anatomía asomándonos a la ventana de nuestro interior. Las miradas de las tallas de Salzillo y el movimiento de sus obras forman parte de ese imaginario que también recrea el escritor al dotar a su voz de vida a través de sus letras interpretadas por el espíritu del lector …

Los tres maman de la creatividad y la sensibilidad del ser humano, quizás más acentuada en algunos, pero omnipresentes en cada alma …

Amar…

El Beso de Gustav Klimt

Desoí las voces ajenas, sorda y al calor de tus labios ignoré cualquier atisbo de duda incapaz de asimilar tu juego. Finalmente ocurrió, tras dos inviernos salpicados de anhelos y silencios, sin ser consciente de cómo mi espíritu alimentaba tu lascivia. Y así, en plena lucha interior flaqueo presa de la pasión para hundirme en una trampa urdida a fuego lento, aderezada por tu afán de vencer mis resistencias.

Me penetras con aspereza más te dejo hacer ciega a tu promiscuidad, que sin pudor hiere mi alma. Mis manos sobre tu piel desnudan mi amor en el instante en que cuerpo y espíritu se despojan de armaduras y ceden a tu lujuria. Asisto impávida a tu estado de embriaguez para escucharte días después evocar mi ternura. No satisfecho, todavía quieres más y lo intentas de nuevo sin darte cuenta, quizás por el velo de tus miserias, de que mi ave fénix ya hace tiempo que alzó sus alas sin deseo de ser una más del harén.

Aquel día regresé a mi niñez en busca de refugio donde atrincherar mis defensas como si lo ocurrido entonces hubiera sido una falacia. En ese mundo interior proyecté mis energías para empapar de fortaleza todos los rotos que dejaste en mi corazón.

Ese puñal me transformó en un alma errante, de modo que anduve silenciosa mientras buceaba entre la realidad para escapar del dolor. Solo el tiempo superó a la decepción, aprendí a mirarte de nuevo, aunque viviera ese duelo como una eternidad. Décadas después, las cenizas aún queman mi alma y reapareces sin permiso en mis sueños como el fantasma de un amor baldío del que no logró desprenderme. No es porque siga hechizada por tu recuerdo, sino porque el amor es difícil de olvidar, aunque ya no duela.

 

Miedo …

Sientes que la vida se te escapa entre los dedos sin que puedas evitarlo. Los días pasan cada vez más rápido y el caos permanece inalterable. La desidia envuelve tus horas y tu abandono se convierte en un precipicio en cuyo borde te sitúas con deseos de saltar y apagar las brasas cada vez más insistentes. Algo te invita a dar un paso atrás, a reflexionar sobre tus errores hasta aceptarlos y aprender a vivir con ellos. 
Sin embargo, no acabas de poner punto y final a esa soledad en la que te instalaste en el instante en el que decidiste rendirte para dejarte llevar sin un rumbo fijo.
La desesperación no es suficiente, tu apatía va en aumento y la casa se te cae encima. Tu desorden no es más que un reflejo de esa madeja de emociones mal canalizadas que sientes en tu interior como una losa que aprisiona tu alma. Algo te dice que no has sido tan mala persona, más te maltratas con reproches y el silencio se apodera de ti incapaz de verbalizar tu tristeza. La encrucijada se hace cada vez más patente y el miedo empieza a vencer tu resistencia ...

Felicidad

Efímera, instantánea y sutil

acaso, apenas ese instante

en que te posas en mi alma

y me haces sonreír.

Vienes y vas, en ocasiones sin avisar

me envuelves en tu manto,

y yo me acurruco en ti

más sé que pronto marcharas.

Aunque nunca te vas del todo

siempre dejas una huella, un recuerdo,

un aroma, una flor, una canción,

cualquier esbozo satisface mi anhelo

porque regreses de nuevo a mí.

Te veo en los ojos con que me miras

en el calor de ese abrazo

en la sinceridad de unas palabras

en cada sonrisa que se me ofrece sin más.

No siempre estás en tu mejor momento,

más veo tu esfuerzo, tu lucha implacable

por dibujar el sueño imposible

ser cada día la mejor versión de mí.

Un día, un año más, qué importa

si permaneces inalterable a mi lado

y nunca me abandonas del todo,

eres … la felicidad

Libre

La osadía de mi mente me conmueve,

pese a lo tortuoso del camino

en su afán de satisfacer mi anhelo.

Una herramienta poderosa

permanece en mi Ser

La ninfa de mi bosque …

entusiasmado ante la aventura

que destila este hallazgo.

Con decepciones y obstáculos

mi psique se despliega

y, es entonces,

cuando te encuentro

y me siento arropada en este viaje

que nos brindará otra escena,

tal vez un entorno diferente,

ajeno al imaginario colectivo

en el que ambos nos sentimos libres.

, que eres mi yo disfrazado, y Yo,

que vagué por el mundanal ruido

y ahora en cambio,

me amparo en el silencio para escucharte.

Me desnudo ante ti y me crezco

al mostrarme más allá de la carne

y en la complicidad de este instante

la libertad agita mi alma.

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