Tu choza

Edulcorada y sin hiedra piedra fría adulterada cómo duele … esta herida dura, no está restaurada. Bañada en la madrugada ya son hoy doce días, llenos de virguerías acongojada helada. Tan siquiera dos semanas colmadas en noches largas. Sé que volveré mañana… Ojalá fuese pequeña esa niña que desdeña todavía andándote a gatas limpiando otraSigue leyendo «Tu choza»

Algodón de azúcar

El labial de tu boca, esa humedad en gotas color de tu mirada embrujada en chispas. Aderezo de estrellas… es tu ola marejada. Sueño con tu morada; esa estancia vetada. El beso del silencio, mis manos semi atadas. Sueño con tu morada; esa estancia vetada. En ese espacio nuestro del alma encajonada. No corras. Di:Sigue leyendo «Algodón de azúcar»

La confesión

Tomás se arrodilla ante la lápida. “Amigo, perdóname. Me siento tan miserable. La verdad es que he venido buscando a Laura porque quiero contárselo todo. Llámalo egoísmo, pero no puedo más”, susurra. El anciano apoya sus manos huesudas en el suelo para levantarse. Le tiemblan las piernas. Es entonces cuando descubre a Laura, quien situadaSigue leyendo «La confesión»